Pero es nuestra gente alegre, bulliciosa, con su hablar rápido, salpicado de picardía y con una solidaridad que abruma, la que ha hecho rendirse a todos los que nos visitan en esta tierra de gracia.
Describirnos es difícil porque somos un pueblo con mucha historia, pero sin resa

bios, ni prejuicios. Los margariteños somos celosos de nuestra isla, pero a la vez somos los mejores anfitriones, a la hora de recibir al viajero.
En Isla Margarita conviven la tradición y el desarrollo agarrados de la mano. Ud. podrá, en menos tiempo del que cree, adquirir lo último en la moda ,comer en un restaurante cinco estrellas o ir a comprar pescado en un pueblo remoto, donde solo compartirá con los pobladores, con los alcatraces y las cotuas de la costa, o comprar, ¿Porque no? Una de nuestras hermosas piezas de cerámica en el pueblo El Cercado, de la cual los margariteños nos sentimos orgullosos por su arte reconocido desde 1773.